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Este hallazgo ha sido posible gracias a la descripción de la especia Progonomys manolo, un roedor que vivió hace unos 11 M.a. Un equipo internacional de investigadores en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) acaba de describir la especie Progonomys manolo, un roedor de la subfamilia murinae cutos fósiles son la primera prueba física que muestra cómo fue la dispersión inicial de los ratones desde Asia hasta África. La nueva especie, cuyo hallazgo se publicó en la revista Scientific Reports, se ha descrito gracias a las denticiones fósiles excavas en Líbano entre 2013 y 2018.
Los fósiles de P. manolo demuestran que este roedor vivió en el levante mediterráneo hace alrededor de 11 millones de años, lo que lo convierten en uno de los más antiguos representantes de su género fuera de Asia meridional, su área de origen. “Progonomys representa uno de los géneros más importantes en la historia de los roedores murinos, no solo por ser los primeros en adquirir la característica morfológica dental del grupo sino también por ser el ratón más antiguo en salir de Asia meridional”, explica la investigadora del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique), Raquel López Antoñanzas, que actualmente eta en un permiso de estancia en el MNCN.
El hallazgo que constituye el primer registro del genero Progonomys en la Península Arábiga, pone en relieve la importancia del corredor levantino como cruce de caminos entre Eurasia y África y proporciona información adicional sobre la dispersión intercontinental más antigua de los Murinae. “Es importante seguir estudiando en la zona porque Oriente Medio continua siendo una Terra incógnita para los paleontólogos” apunta López-Antoñanzas.
El estudio dental de diversas especies de Progonomys también ha revelado que sus dientes cambiaron de forma en el curso de su evolución. Las especies más antiguas presentan una dentición con formas más alargada mientras que las más modernas están caracterizadas por tener molares más anchos. Este cambio en la forma de los dientes sugiere una transición desde la dieta omnívora y generalista de los primeros a otra más especializada y herbívora. “Este cambio está relacionado con la transición de un clima más húmedo y cálido propio del Mioceno medio a uno cada vez más árido que caracterizo el Mioceno superior”, explica Antoñanzas.
Probablemente la expansión de estos roedores fuera de Pakistán fue posible gracias al importante descenso del nivel del mar que se produjo hace unos 11,6 millones de años. “Dada la proximidad de Líbano al continente africano, es más que probable que P  manolo fiera lugar a las posteriores poblaciones de las especies africanas de Progonomys”, explica el investigador del MNCN Pablo Peláez.
Dentro de esta investigación estuvieron participando estudiosos del CNRS, de la Universidad de Montpellier y de Lyon, así como investigadores de la Universidad libanesa y Dinopolis además del MNCN-CSIC.
Fuente: CSIC


El cambio climático de hoy en día, está alterando los ecosistemas del planeta de muchas formas, con consecuencias cada vez más dramáticas. Muchas plantas y animales ya están altamente afectados. Pero, lo que más sorprende es que aún no comprendemos bien cuáles son las amenazas específicas y como serán las consecuencias reales.
Los lagartos son un conjunto de animales del que coloquialmente, se dice que les gusta mucho el sol. Debido a que son de sangre fría, dependen propiamente del calor y de la radiación solar para poder alcanzar las temperaturas que les gustan. Siendo así, la hipótesis obvia seria que se beneficiaran del calentamiento global, pero la pregunta principal es ¿Lo harán?.
Un estudio de 45 investigadores de aproximadamente 17 países, se ha acercado a responder esta pregunta en un estudio publicado en Nature Communications. Los investigadores se enfocaron en la fisiología de la familia de los lacértidos, que son un grupo que está muy extendido en Europa, Asia y África. Entre los lacértidos, existen especies que viven en el calor abrasador de los desiertos, pero muchas otras están restringidas a hábitats fríos en montañas de más de 2000 m en Europa. Una de ellas, como la lagartija de turbera, incluso llega al Círculo Polar Ártico, más al norte que cualquier otro reptil.
El estudio uso métodos de secuenciación de ADN y análisis de fósiles para reconstruir la evolución de 262 especies de lacértidos. La investigación determino experimentalmente, en el contexto de su árbol evolutivo, que temperaturas prefieren los lacértidos y cuan tolerantes son a la perdida de agua en condiciones áridas. Se sabía que los lagartos de otras familias en ambientes tropicales a menudo operan a temperaturas muy cercanas a las del medio ambiente, y esto no ha resultado ser distinto en los Lacertidae tropicales. Sí el cambio climático conduce a un aumento de la temperatura en su entorno, es posible que no puedan persistir.
“Encontramos en estos lagartos un fuerte ajuste entre la fisiología y la temperatura ambiental y esto probablemente los hace muy sensibles al calentamiento global”, comenta Joan García-Porta, quien es investigador del Centro de Investigación sobre Aplicaciones Ecológicas y Forestales (CREAF) y de la Universidad de Washington en St. Louis (Missouri, Estados Unidos) y primer autor de este estudio.
“En Europa estos animales han sido el foco de cientos de estudios en los últimos años. Nuestros nuevos análisis genómicos finalmente determinaron como se relacionan unos con otros en términos evolutivos, y cuando se originaron”, indica Iker Irisarri, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Entonces estudiar el pasado de la evolución de los lacértidos demostró que muchos de ellos se originaron en climas cálidos del pasado. Desde entonces se han ido adaptando a medida que la Tierra se ha ido enfriando, expandiéndose a regiones muy frías durante el proceso. “La historia de los lacértidos no tropicales es una de persistencia contra el frio. No ha habido precedentes de su evolución para hacer frente al calor o a las condiciones secas durante millones de años”, señala Katharina Valero, profesora de la Universidad de Hull, Reino Unido.
Fuente: CSIC


Estudiosos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y el instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), ambos del CSIC, han descubierto como el color revela la calidad de las aves en función de su vida y el número de descendientes. Los resultados que se obtuvieron han confirmado que los machos con el pico y anillos oculares más rojos en su primer año vivían después más años además dejaban más descendientes alrededor de toda su vida. La longevidad y el número de descendientes son aquellos indicadores más objetivos que existen de la calidad de un individuo.

La coloración roja de muchos animales, incluyendo la perdiz roja, está producida por pigmentos denominados carotenoides que se obtienen con la dieta. La teoría más acertada sugiere que la evolución de estas coloraciones es consecuencia de la selección sexual, que quiere decir que los animales más coloreados son escogidos preferentemente por sus parejas porque dicha coloración señala que son ejemplares de mayor calidad. “Los carotenoides, además de colorear, tienen funciones antioxidantes, preservando la salud de los animales. Aparearse y criar con animales con colores intensos supondría un beneficio para la pareja, que obtendría más descendencia. Esto sería así porque el animal coloreado transmitiría genes que favorecen la salud de sus descendientes porque, por encontrarse en mejor estado físico colaboraran más en la crianza”. Contextualiza el investigador del MNCN y director del proyecto, Carlos Alonso-Álvarez.
Un animal muy rojo debería ser un animal de muy buena calidad, pero ¿Cómo es que se mide esa calidad?. “Desde el punto de vista de la evolución, un animal de alta calidad debería ser capaz de vivir mucho más tiempo dejando muchos descendientes. Estudiar esto con animales salvajes es muy complejo ya que no conocemos la historia completa de cada individuo”, aclara Alejandro Cantero primer autor del trabajo”.

El equipo de investigadores, para intentar resolver esto estudio la relación entre la coloración roja de muchos machos de perdiz roja mantenidos en cautividad, su longevidad y su capacidad de producir descendientes. “Hemos monitorizado la vida de ejemplares que han llegado a vivir hasta 7 años, y efectivamente, las aves más rojas eran más longevas y dejaban más descendientes, tal y como se había predicho”, explica Alonso-Álvarez.

La coloración roja de las perdices depende primeramente de carotenoides amarillos ingeridos con la comida que después son transformados en rojos por el organismo. Esto ocurre por medio de reacciones de oxidación que se producen dentro de las células del animal y recientemente se ha sugerido que los colores rojos indican la capacidad de cada individuo para hacer estas oxidaciones, acción que está relacionada con el envejecimiento. “El hecho de que los machos más rojos vivan más tiempo sugiere que estos mismos animales están más capacitados para realizar las oxidaciones y evitar al mismo tiempo el estrés oxidativo”, concluye Alejandro Cantarero.
Este es el primer trabajo que demuestra una asociación entre coloración roja producida por pigmentos carotenoides, y simultáneamente, la longevidad y la capacidad reproductiva durante toda una vida en una especie animal.

Nota de prensa: CSIC


Los resultados arrojados por este estudio contradicen los modelos evolutivos que establecen que los grupos más numerosos de especies presentan también más diversidad morfológica.
Los investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), EL Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha analizado la diversidad y la evolución de una tribu de coleópteros o panchitos meones. La tribu Eupomphini, un grupo endémico de las zonas áridas de Norteamérica, llama la atención por tener, en apenas 26 especies, cierta variación morfológica que es muy diversa. Los resultados han revelado entonces que este grupo de escarabajos experimento una rápida diversificación de especies acompañada de grandes cambios morfológicos hasta que aproximadamente 5 millones de años, cuando un proceso extinción termino con más del 75% de las especies del grupo.

Ciertos modelos evolutivos usados para analizar la evolución morfológica de los organismos establecen que los grupos con mayor número de especies presentan también más diferencias morfológicas dentro de ellos en comparación con aquello que presentan menor número de especies.  Pero, esta afirmación no se cumple siempre. “Estamos ante un caso en el que ocurre exactamente lo contrario. Tenemos un grupo pequeño, con pocas especies, pero grandes diferencias morfológicas entre ellas”, explica la investigadora del MNCN Karen López-Estrada. “Estos grupos tan pequeños en número como diversos en aspecto, sirven como modelo para estudiar la suma de procesos que han llevado a la diversificación de las especies y a la evolución de sus rasgos. Es curioso como la extinción es un proceso que enmascara la verdadera historia de los grupos”, continua explicando.
Los escarabajos de la tribu Eupomphini, que viven únicamente en ciertas zonas áridas y semiáridas de Norteamérica, manifiestan grandes variaciones en su autonomía, como por ejemplo en la forma de los élitros y el abdomen. “Esto es muy llamativo ya que esta tribu solo engloba a 26 especies mientras que otras tribus de la Meloidae, que tienen más de 300, apenas presentan variación entre sus especies”, puntualiza López-Estrada. “Posteriormente, una gran extinción durante la transición del Mioceno al Plioceno habría reducido drásticamente el número de especies limitando su riqueza a las formas que encontramos actualmente”.
E.K. López-Estrada, I. Sanmartín, M. García-Paris, A. Zaldìvar-Raverón. (2019). High extinction rates and non-adaptive radiation explains patterns of low diversity and extreme morphological disparity in North American blister beetles.


Para establecer estrategias de control de la enfermedad que produce el hongo quitridio es necesario identificar los potenciales reservorios biológicos. Un estudio dirigido por investigadores de la Estación Biológica de Doñana, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en conjunto con la Universidad del País Vasco, Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad (CSIC-Universidad de Oviedo) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), ha estudiado el papel del cangrejo rojo americano, Procambarus clarkii por su nombre científico, como potencial reservorios del hongo quitridio, causante de la quitridiomicosis.
La quitridiomicosis es una enfermedad infecciosa que surge a causa de severos declives en las poblaciones de anfibios en todo el mundo. Los resultados publicados en la revista Biological Invasions, destacan el posible papel del cangrejo rojo americano como reservorio de la enfermedad, tal y como la necesidad de incluir estos hospedadores no anfibios en el análisis de la dinámica de infección de la quitridiomicosis para comprender y prevenir otros posibles brotes de esta enfermedad.
El cangrejo rojo americano como potencial reservorio
Los investigadores han encontrado la presencia del hongo quitridio en el tracto digestivo de los individuos de cangrejo rojo americano, que fueron capturados en el oeste de Andalucía, así como en el Parque Nacional de Doñana, en el sureste de España. El hongo quitridio ha sido identificado por métodos moleculares, y ah sido confirmado histológicamente, en el tejido gastrointestinal del cangrejo rojo americano, provocando su posible papel como reservorio de la enfermedad. Este hallazgo ha sido descubierto por primera vez en poblaciones invasoras del cangrejo rojo americano.


Prevalencia de contaminación del hongo quitridio
El articulo recién publicado, arroja una prevalencia de la contaminación del hongo quitridio en el cangrejo rojo americano de hasta un 20% en un arroyo del oeste de Andalucía y del 26% en charcas del Parque Nacional de Doñana. “La presencia del hongo quitridio en el cangrejo rojo americano, así como su capacidad de dispersión por tierra, podría presentar un serio problema para la conservación de los anfibios en un sistema que comprende más de 3.000 lagunas temporales, como es el Parque Nacional de Doñana” indica Francisco J. Oficialdegui.
Más importante es la conclusión de este artículo científico que indica que el cangrejo rojo americano en las masas de agua con anfibios incrementa la probabilidad de que se contaminen con el hongo patógeno. “La presencia del hongo quitridio en organismos no anfibios, como el cangrejo rojo americano, representa una complicación añadida al gravísimo problema de la quitridiomicosis de los anfibios. Aunque las condiciones ambientales del Parque Nacional de Doñana previenen las mortalidades masivas que provoca el hongo en humedades permanentes, la presencia conjunta de ambas especies invasoras podría resultar nefasta para las poblaciones de anfibios de otras zonas”, explica el investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana, Francisco J. Oficialdegui.
Este estudio demuestra la necesidad de establecer un seguimiento de la incidencia de la enfermedad a través del todo el año, integrando el estudio de variables ambientales que podrías modular la dinámica de la enfermedad, así como futuros estudios experimentales sobre la importancia de la transmisión del hongo quitridio por medio del cangrejo rojo americano.
Fuente: CSIC

En el año 1998, dos equipos internacionales de investigación, el Supernova Cosmology  Project y High Z Team, que observaban supernovas termonucleares, estrellas de gran luminosidad, advirtieron que estos astros se encontraban entre un 10% y 15% más distantes de lo esperado. El resultado, apuntaba a que el universo, en vez de desacelerar su expansión por efecto de la gravedad, estaba en lugar expandiéndose a un ritmo cada vez mucho mayor. Esta aceleración solamente podía estar provocada por una componente que actuaría contra la gravedad, que actualmente luego de ser confirmado este desconcertante descubrimiento en el mundo científico, se conoce por el nombre de “energía oscura”.

En el libro La aceleración del universo, su escritora la investigadora del CSIC Pilar Ruiz-Lapuente, miembro del Supernova Cosmology Projet, describe como este hallazgo ha dado lugar a uno de los capítulos más extraordinarios en nuestro conocimiento del gran universo. “Antes de que se conociera la existencia de la energía oscura y el efecto al que da lugar, se creía que el cosmos frenaría su expansión bajo la acción de la gravedad y volvería progresivamente a tener menor tamaño, hasta el colapso en un Big Crunch. El camino hacia el Big Crunch sería como una película al revés del Big Bang. Las galaxias se acercarían en vez de alejarse las unas de las otras, y la densidad del universo y su temperatura serian cada vez mayores hasta que se produjera el colapso. Sin embargo, lo que descubrimos en 1998 y hemos confirmado a día de hoy, es que el universo se expandirá cada vez a mayor ritmo”, señala la autora.  


Sí el universo sigue expandiéndose de esa manera, “llegará un momento en que el gas que se une para formar estrellas estará ya tan diluido que el ritmo de formación estelar será prácticamente nulo. Las galaxias se habrán alejado enormemente unas de otras, se habrán desligado gravitatoriamente muchas de ellas y el horizonte quedara vacío. Se irán apagando el cielo y la vida. Sera un final oscuro”, confirma Ruiz-Lapuente
El descubrimiento de la aceleración del universo ha suscitado un gran número de preguntas que son abordadas en el libro, con la visión de que puedan ser respondidas por la ciencia en los próximos años, mientras que se amplíe el conocimiento que tenemos sobre la energía oscura. “Cada día se publican decenas de artículos sobre el tema, un gran número de proyectos están dando más información y para la década de 2020 a 2030, se espera una respuesta definitiva gracias a una nueva red de telescopios que serán capaces de averiguar con precisión que es la energía oscura, desvelando uno de los interrogantes más importantes de las física actual”, dice la investigadora del CSIC.

Un universo que favorece a la vida

El libro aborda un conjunto de cuestiones que sirven para entender el universo que habitamos. Una de ellas es el papel que la energía oscura y otras características hacen que el cosmos sea “favorable a la vida”. La proporción de energía oscura que existe en todo el universo, explica Ruiz-Lapuente, “es la que permite crear galaxias y cúmulos de galaxias y que el universo se desarrolle de tal forma que procesos largos, como el de la creación de formas de vida, tengan lugar. La edad del universo, es de 13.700 millones de años, es tal porque junto a la materia, que de ser muy abundante haría que el universo colapsara sobre sí mismo, ha dominado la presencia de la energía oscura. Ello ha marcado el compás de la formación de galaxias, cosa que podría no haber sucedido en un universo muy diferente al nuestro”.
Dividido en nueve capítulos, el libro también habla de los avances y de las personas que contribuyeron a este descubrimiento, de la expansión del universo a comienzos del siglo pasado y describe las misiones espaciales y las grandes instalaciones en construcción que se pondrá en marcha en la próxima década para desvelar la naturaleza de la energía oscura.

Con la participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) un equipo ha logrado demostrar, que un conjunto de neuronas dañadas por una enfermedad neurodegenerativa llamada degeneración frontotemporal, aparecen desconectada de otras regiones del cerebro. Los científicos han podido hacer reversibles estas alteraciones en ratones, utilizando un método nuevo para volver a conectar las células.
La degeneración frontotemporal, se trata de un grupo diverso de trastornos que no tienen cura y que son pocos frecuentes, los cuales también intervienen principalmente en los lóbulos frontal y temporal del cerebro, afectando áreas relacionadas con la personalidad, el comportamiento y el lenguaje.


“Nuestro estudio demuestra por primera vez alteraciones en la forma y en la función de una población de neuronas de una región del hipocampo, las neuronas granulares del giro dentado, en un modelo de ratón con degeneración frontotemporal. Además, hemos utilizado cerebros de varios pacientes donados tras su fallecimiento”, explicaba la investigadora María Llorens-Martín, trabajadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.
La revista The Journal of Neuroscience public este trabajo, en donde se describe que los pacientes que sufren esta patología, presentan unas alteraciones idénticas a las de los ratones modelos de la enfermedad. En estos ratones, las neuronas se muestran desconectadas de otras zonas del cerebro y fuertemente inhibidas.
Mientras estos experimentos eran realizados, los estudiosos han empleado un complejo sistema de virus modificados genéticamente para así activar las nuevas neuronas del giro dentado de los ratones, luego de ser sometidos a una atmosfera estimulante. Cuando tal activación de las células se realiza durante unos determinados periodos de tiempo, estas neuronas tienen la capacidad de recuperar su forma y sus conexiones.
“Comparamos las neuronas de los ratones y los pacientes que padecían degeneración frontotemporal y observamos unas similitudes extremadamente llamativas. Tras ello, decidimos estudiar a fondo los procesos desencadenantes de estas alteraciones en los ratones modelo de la enfermedad, mediante un método novedoso basado en el uso de virus modificados genéticamente. Finalmente, ensayamos las dos estrategias terapéuticas en estos ratones y comprobamos como ambas eran capaces de revertir estas alteraciones”, explica Lorens-Martín.
Según los científicos, sí tales alteraciones pueden ser reversibles en ratones modelo, el siguiente paso sería tratar de encontrar cierta posible terapia para la enfermedad. “Serán necesarios futuros estudios en ratones y pacientes para determinar la aplicación práctica de este descubrimiento. Nuestro grupo de investigación ha mostrado recientemente la existencia del fenómeno de neurogénesis o generación de nuevas neuronas en el giro dentado humano. Aunque aún desconocemos las funciones que desempeñan estas neuronas en el ser humano, los datos obtenidos en ratones son esperanzadores de cara a continuar estudiando estas alteraciones”, finaliza la investigadora.
Esta enfermedad que hasta hoy no se le ha encontrado cura, afecta ciertas zonas del cerebro que controlan la personalidad, el comportamiento y el lenguaje. El estudio y los resultados que ha arrojado, puede abrir camino a un nuevo nacimiento para la reactividad de las células deñadas con esta enfermedad que afecta el cerebro.


El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) participó en un estudio, el cual revela que el hábitat puede jugar un papel importante dentro de la evolución de las especies.
Los estudiadores han observado una convergencia en ejemplares de ranas de las islas del Caribe, que aunque tienen historias de evolución separadas se han adaptado a un ambiente de forma similar. Los resultados de este trabajo se han publicado en la revista Ecology Letters.
“Se tiende a ver la evolución como un proceso dominado por el azar, que las mutaciones que se van acumulando en las cadenas de ADN, que pueden afectar al aspecto externo, la fisiología o el comportamiento de los individuos, son impredecibles. Pero nuestro hallazgo demuestra que hay un proceso de convergencia”, explicó el investigador del CSIC Carles Vilà, que trabaja en la Estación Biológica de Doñana.


Viven al menos 200 especias de ranas en las islas del Caribe. De todas ellas, unas 167 especies pertenecen al género Eleutherodactylus y derivan de un único ancestro que colonizó estas islas hace unos 20 millones de años.
Como describe el investigador: “La reconstrucción que hemos llevado a cabo de las relaciones evolutivas entre estas especies muestra que a partir de ese momento tuvo lugar lo que se conoce como una radiación adaptativa, es decir, este linaje de anfibios se diversifico a medida que colonizaba las distintas islas y hábitats. Así hoy se pueden encontrar algunas ranas arborícolas que desarrollan su vida dentro de bromelias; mientras otras son acuáticas, y tienen largas extremidades, las hay cavernícolas, que destacan por ser grandes, y por otro lado están las que viven entre la hojarasca, que suelen ser de pequeño tamaño”.
La razón de la gran capacidad que tiene este grupo de ranas para ocupar hábitats tan distintos, indica Vilà: “puede deberse a que de sus huevos salen pequeñas ranas en vez de renacuajos, que requieren del agua para su desarrollo.
Esto hace que no dependan de la presencia de un medio acuático para su reproducción y facilita, la colonización de hábitats terrestres muy diversos”.
Para este estudio se han analizado datos morfológicos de cerca de 2000 ranas del genero Eleutherodactylus procedentes de las islas de Cuba, La Española, Jamaica, Puerto Rico, Bahamas o las Antillas Menores, y depositadas en colecciones científicas de varios países.

Los lagartos “Anolis”

El estudio supone un nuevo caso de evolución replicada ya que durante varias épocas se ha estudiado también en las islas del Caribe el caso de los lagartos del género Anolis, que han demostrado similitudes entre especies que usan el mismo hábitat a pesar de estar en islas distintas.
“Esta coincidencia de radiaciones paralelas en grupos animales muy diferentes muestra la importancia de las islas como marco para comprender los procesos que han llevado al origen de la biodiversidad. Quizás nos aporten pistas para comprender la importancia la selección para comprender la importancia de la selección para predecir hacia dónde va a ir la evolución”, concluye el investigador.


Hace 1500 años un volcán llopango situado en el actual El Salvador, entró en erupción provocando el emplazamiento de los flujos piroclásticos en una amplia superficie y una columna de cenizas volcánicas y gases que alcanzó los 49 kilómetros de altura, según describe un artículo publicado recientemente en la revista Journal of Volcanology and Geothermal Research.
Este estudio a partir de análisis de los depósitos de los materiales volcánicos expulsados ha reconstruido el proceso de erupción de la que se considera una de las erupciones volcánicas explosivas más intensas ocurridas en America Central durante el Holoceno.


Ocho etapas de erupción

Los estudiadores han logrado identificar ocho unidades en los depósitos de material expulsado que se relacionan con cada una de las etapas que caracterizaron el evento.
“Fue una erupción que empezó con unas oleadas piroclásticas en un área muy concreta. A partir de un determinado momento se produce un cambio de fase, caracterizado por la caída de cenizas para luego volver otra vez a una fase dominada por la ocurrencia de los flujos piroclástico”, dijo Dario Pedrazzi.

La gran columna que se elevó en la etapa final

Gracias a la gran variedad de simulaciones que se realizaron, los científicos del estudio estiman que durante las etapas finales de la erupción la columna de ceniza y gas se elevó a los 49 kilómetros.
El volumen total del material que fue expulsado durante la erupción fue de unos 30 kilómetros cúbicos de magma. El estudio sitúa la magnitud de la erupción en un 6,8.
Este estudio forma parte de un proyecto financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) de México, y está liderado por el investigador Gerardo Aguirre-Díaz, de la universidad Autónoma de México (UNAM), centrado en el estudio de la caldera del llopango y cuyo objetivo es concretar la peligrosidad de la supererupciones volcánicas de Centroamérica.
Fuente: CSIC


Un estudio internacional junto con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha realizado un trabajo en donde se estudia cómo influye la composición y la configuración de los paisajes agrícolas a la abundancia de artrópodos y la calidad de los servicios que los ecosistemas nos proporcionan.
Los datos arrojados en este análisis indican que en las áreas donde existe una mayor densidad de lindes aumenta en un 70% la presencia de artrópodos polinizadores y más del 40% la de aquellos que controlan de forma natural las plagas.
En estas zonas denominadas por cultivos con mayor presencia de lindes, se manifiesta una productividad alta de las cosechas.

Ha sido comprobado que la agricultura y la ganadería intensivas influyen negativamente en la biodiversidad, puesto que reducen considerablemente el número de especies animales y vegetales.
Las especies que desaparecen debido a estas prácticas son fundamentales para la producción de los alimentos que consumimos.
Es ese el caso de los artrópodos que actúan como polinizadores y también controlan de forma natural las plagas que intervienen en los cultivos.
En un artículo publicado en la revista Ecology Letters, los estudiadores han analizado la forma en cómo influyen la composición de los paisajes agrícolas y la configuración de esas áreas.
Este estudio tiene fundamento en los datos brutos de 49 análisis previos que estudiaban 1.515 paisajes agrícolas de Europa.
“Con la medición y el análisis de las distintas variables hemos comprobado que los efectos en os diferentes tipos de paisajes no son lineales. Las respuestas varían a lo largo de los gradientes de composición y configuración del paisaje”, indicó la investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales Elena Concepción.
“En cualquier caso, en las áreas donde hay mayor densidad de lindes, hemos comprobado que la abundancia de artrópodos polinizadores y los controladores naturales de plagas, aumentaron en un 70% y un 44%, respectivamente. Asimismo, hemos detectado que, en los paisajes con más de un 50% de tierras cultivadas, la producción de las cosechas aumento con la densidad de lindes”, señaló Concepción.
Mario Díaz, quien es también científico del Museo señala: “Esta síntesis corrobora que favoreces la diversidad en los ecosistemas no solo mejora la biodiversidad sino que aumenta la producción agrícola y la hace más sostenible”.
Esta importante configuración en el paisaje agrícola, determina no solamente el aumento de la producción dentro de los campos de cultivo, sino que junto con ello, garantiza la presencia de los agentes de cuidado natural del cultivo.
Finalmente, proporcionándole a la producción un concepto sostenible debido a la falta de las prácticas intensivas sobre los terrenos cultivados.
La producción obtiene calidad y al final del proceso de comercialización los consumidores pueden obtener productos 100% naturales, esto sin duda añade al concepto una gran relevancia entre los estudios realizados en esta rama de la producción agrícola.
Fuente: CSIC


Mediante un trabajo realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se ha logrado identificar una fuerte diana terapéutica para atacar la enfermedad cardiovascular degenerativa.
La revista Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, a través de un artículo detalla los resultados de este trabajo, los cuales señalan que también existen diferencias entre hombres y mujeres.
Actualmente existe tan solo un tratamiento quirúrgico, para la estenosis aórtica degenerativa calcificada, que llega a ser la enfermedad valvular más común entre los países desarrollados.
La clasificación que sufren cada una de las válvulas aórticas, no permiten que se abran completamente lo que hace que se reduzca el flujo sanguíneo que va desde el corazón hasta la arteria aorta, y el resto del organismo.


“Hemos demostrado que el interferón tipo I, que es un tipo de proteína, y sus rutas de activación inducen a la inflamación y calcificación características de la enfermedad. Por otra parte, nuestra investigación apoya la hipótesis actual que propone la inflamación como un proceso clave en la iniciación y progresión de la calcificación valvular”, indica la investigadora del CSIC Carmen García, quien trabaja en el Instituto de Biología y Genética Molecular, un centro mixto del CSIC y la Universidad de Valladolid.
Las válvulas aorticas por las que pasan varios litros de sangre por minuto, pueden estar expuestas al interferón tipo I, que es una proteína que yace de la respuesta inmunitaria, la cual se libera al plasma sanguíneo en respuesta a infecciones víricas.
Esto porque por un lado, es liberado al plasma en respuesta a una infección por algún virus, y por otro lado, puesto que es secretado por células inmunes infiltradas y células valvulares en respuesta a ciertas moléculas presentes en patógenos y moléculas que se generan durante el daño tisular.
Para este trabajo, los estudiadores utilizaron un modelo celular de la estenosis aortica degenerativa calcificada, que trata de células que se extraen de válvulas de pacientes.
Además de esto, se logró identificar mecanismos moleculares distintos según el sexo del paciente, algo que señala la menor incidencia de esta enfermedad en mujeres, en las que el proceso de calcificación tiende a ser menor.
“En este estudio in vitro estudiamos el comportamiento de las células de válvulas con o sin la enfermedad en respuesta a la exposición de interferón tipo I, en concreto, analizando diversos procesos como la inflamación, la diferenciación celular y la calcificación. Durante el estudio observamos unas inesperadas diferencias según el sexo de los pacientes que nos llevaron a explorar los mecanismos específicos subyacentes”, explicó la investigadora del CSIC.

La posible medicina

El resultado de este estudio ha arrojado que el fármaco tofacitinib, que es un inhibidor de la señalización de interferón tipo I, el cual ha sido aceptado para el tratamiento de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide y la enfermedad intestinal inflamatoria, podría tener ciertas aplicaciones patológicas del sistema cardiovascular.
En fin, que este fármaco podría servir como tratamiento para la estenosis aortica degenerativa calcificada que se encuentre en estado inicial y esencialmente en pacientes varones.
En el estudio se usaron muestras de válvulas procedentes de 22 pacientes con estenosis aortica degenerativa calcificada, y 23 válvulas aorticas control.
Respecto a la metodología de este estudio, los científicos utilizaron técnicas de biología molecular y celular junto a aproximaciones farmacológicas para el análisis de marcadores inflamatorios, de diferenciación celular y de calcificación.
Además de esto, se procedió a diseñar ensayos que simulan la calcificación valvular y se estudiaron tanto la proliferación como la muerte celular.


El Consejo superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Imperial College London (Reino Unido), ha liderado un análisis que llevó al descubrimiento de un proceso celular que regula a aparición de cánceres de mama que suelen ser agresivos y resistentes a las terapias hormonales.
Fue la revista Nature Communications la que ha publicado los resultados del trabajo, los cuales narran el mecanismo que provoca que las terapias que se realizan contra este tipo de cáncer lleven a cambios grandes sobre el esqueleto celular, creando un aumento en la capacidad de las células para así lograr invadir otros tejidos más y culminar desarrollando metástasis.
A lo largo del tiempo se ha venido desarrollando ciertas terapias hormonales que son bastante eficaces para una gran parte de los pacientes con cáncer de mama, puesto que poseen un subtipo denominado ER-positivo, el cual es receptor de estrógeno positivo.
Pero, aproximadamente el 30% de los pacientes que tienen este tipo de cáncer desarrollan una resistencia pronunciada a la terapia, en donde el medicamento deja de hacer su función y el tumor maligno vuelve a aparecer y lamentablemente con una mayor agresividad, extendiéndose por otras partes del organismo.



“En este estudio hemos investigado los cambios que ocurren en las células cancerígenas de cáncer de mama ER-positivas expuestas a terapias hormonales y hemos observado un reordenamiento epigenético  especifico. Esto quiere decir que hemos observado que las células resistentes son capaces de reordenar o alterar la actividad de su información genética o ADN sin variar su secuencia”, explicó el investigador del CSIC Fernando Calvo, del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria.
Por medio del estudio específico de cada uno de los reordenamientos del ADN de estas células, los investigadores lograron identificar cierta parte concreta que se hallaba en una condición de alteración muy alta y que llevaba a la amplia sobreexpresión de la keratina-80 (KRT80).
Esta keratina es aquella proteína que completa  los filamentos intermedios, que es uno de los componentes fundamentales del esqueleto celular, que además de dar forma le da resistencia a las células.
“KRT80 es principalmente una keratina del pelo que le da rigidez a este tejido, y no suele estar expresada en células epiteliales de mama. Se comprobó que la expresión de este factor estaba asociada con un endurecimiento celular, que en pacientes estaba asociado con la aparición de tumores más duros. De igual forma, la expresión de KRT80 en tumores resistentes a terapia hormonal era capaz de identificar pacientes que van a desarrollar la enfermedad más rápido y que van a tener tumores más agresivos”, recalcó Fernando Calvo.
Los investigadores han descubierto que en las células resistentes KRT80 se formaba una intrincada red de filamentos no observable en células no resistentes.
La manifestación de KRT80 en células que son resistentes estaba relacionada con una gran capacidad de estas células para obtener otras formas, invadir tejidos cercanos de una manera agrupada y metastatizar.
“En la actualidad se están desarrollando multitud de fármacos capaces de modular los procesos epigenéticos a distintos niveles, que están siendo evaluados a fondo para determinar su eficacia terapéutica contra el cáncer.
Nuestro estudio sugiere que modular los mecanismos epigenéticos de las células cancerígenas mediante el uso de este tipo de fármacos podría influir en la capacidad de las células tumorales para adaptarse a terapias y desarrollar resistencia, así como ayudar a prevenir comportamientos invasivos asociados a la aparición de metástasis”, finaliza el investigador.
Fuente: CSIC

Novel estudio deja claro que los sistemas naturales de agua no están en peligro y que son esenciales para la agro economía de la Isla

2 de mayo de 2019, San Juan PR - A pesar de la sequía moderada que recién afectó partes de la Isla, un nuevo estudio desmiente la noción de que existe una crisis en los acuíferos del Sur, fuente natural de agua que es crítica para el sector agrícola del área. Según los datos expuestos en el informe, estos cuerpos de agua se encuentran en buen estado y no enfrentan amenaza alguna por parte de la agricultura. 

El estudio de los Acuíferos del Sur fue comisionado a la Fundación Román-Más y realizado por el hidrólogo y presidente de la Fundación Ángel Román-Más gracias a una colaboración entre el Departamento de Agricultura de Puerto Rico, el Fondo de Innovación para el Desarrollo Agrícola, la Autoridad de Tierras, AgroPower, Gomango, Superior Angran y la Asociación de Biotecnología Agrícola de Puerto Rico (PRABIA por sus siglas en inglés). Es la primera vez que se hace un estudio tan exhaustivo y conclusivo del comportamiento de 179 pozos en la zona sur y suroeste de la Isla. 

Román-Más ofreció detalles más específicos del estudio al indicar que, “las extracciones de aguas subterráneas han sido reducidas significativamente, alrededor de un 73 por ciento. En el Abanico Aluvial de Salinas, las extracciones de agua subterráneas por parte del sector agrícola representan alrededor de un 10 por ciento de la extracción total y menos de un cuatro por ciento de las extracciones a finales de los años 80.  Esta reducción en el uso de agua por el sector agrícola responde a la implantación de sistemas de riego más eficiente (precisión e inteligente) establecida en todas las empresas de la biotecnología agrícola”.



Por su parte Ramón González agricultor y presidente de AgroPower indicó, “que por más de 100 años su familia se ha dedicado a la agricultura y por fin tienen un estudio científico que confirma y comprueba, con datos de cuatro años consecutivos, lo que todo agricultor conoce; que el acuífero tiene un comportamiento cíclico. Sabemos que de enero a mayo no llueve debido al tiempo de sequía y luego el acuífero se recarga durante la temporada de lluvia”. 

Según Sol Rosado, presidenta de PRABIA, “el principal hallazgo de este estudio independiente es que la agricultura, en todos sus niveles, se está practicando de manera sostenible y en respeto al entorno natural, con un enfoque especial la eficiencia. Y aunque se establece que la agricultura no es el mayor ofensor ante la falta de agua, todos – tanto agricultores a pequeña y grande escala, como la ciudadanía – tenemos la obligación de manejar este recurso responsablemente”.

Rosado recalcó que las empresas que forman parte de PRABIA operan bajo un profundo compromiso social y ambiental enmarcado en la agricultura sostenible, responsable y a beneficio del país.

Otros hallazgos claves del estudio compartidos por Román-Más:
• Los récords históricos no reflejan un patrón de reducción a largo plazo en los niveles de agua ni un deterioro en la calidad de las aguas asociada a la intrusión de aguas salobres provenientes del mar. 

• Los acuíferos del Sur tienen una extraordinaria resiliencia a periodos de sequía que está dada por la ocurrencia de condiciones artesianas a lo largo de la costa que impiden el desarrollo de un gradiente hidráulico y por ende el avance de la cuna de agua salobres provenientes del mar. 

• Los acuíferos del Sur tienen capacidad adicional para continuar el desarrollo agrícola de la región en vías de alcanzar las metas del Programa de Seguridad Alimentaria sin menoscabar en la disponibilidad de agua para el sector doméstico.

“Un riguroso análisis estadístico de los récords históricos de niveles y calidad de agua, incluyendo prueba Mann-Kendall con datos individuales y promedios anuales, no refleja un patrón de reducción a largo plazo en el nivel freático ni un deterioro en la calidad de agua. Por lo que cualquier conclusión a los efectos de una sobre explotación del acuífero en función del patrón o comportamiento histórico del nivel freático y la calidad de las aguas es incorrecta o cuando menos no estadísticamente defendible”, dijo Román-Más.

“No obstante, sabemos que los acuíferos tienen un límite, desconocido al presente, que describe una sequía de tal magnitud que, bajo un escenario de extracciones en particular, causaría la pérdida de presiones artesianas a lo largo de la costa provocando el avance de la cuna de agua salobres provenientes del mar que debemos estudiar y definir. Este es un tema que merece más investigación en el futuro”, concluyó Román-Más, quien además recordó que aun durante la sequía más severa en récord (1966-67), cuando las extracciones de aguas subterráneas eran más de cinco veces las presentes, los acuíferos mantuvieron su integridad (capacidad y calidad). 

Sol Rosado reiteró que la agricultura es la principal fuente de empleos en el sur de Puerto Rico, uno de los pocos sectores de la economía del país que ha mostrado crecimiento en los pasados años y que continua en crecimiento. “Esta trayectoria de éxito se debe en gran parte al uso eficaz, eficiente y responsable de recursos críticos, como el agua, por todos los que trabajamos la tierra, incluyendo los agricultores independientes, las agro empresas y las empresas PRABIA. Ese es un deber que tomamos muy en serio”.

Acerca de PRABIA
Fundada en 1995, la Puerto Rico Agricultural Biotechnology Industry Association, por sus siglas en inglés, PRABIA, es una organización sin fines de lucro que reúne a las empresas de biotecnología agrícola que operan en Puerto Rico – AgReliant Genetics, BASF, Bayer, Corteva AgriSciences, Syngenta, Illinois Crop Improvement y RiceTech. La Asociación tiene como objetivo fortalecer el ecosistema de Biotecnología Agrícola en la Isla a la luz de los retos de producción global de alimentos. Las operaciones de las empresas que forman parte de PRABIA promueven el desarrollo económico al sobre 5,000 empleos directos e indirectos, fomenta la educación, apoya las comunidades, brinda respaldo a la comunidad académica y establece programas dirigidos a los futuros científicos y agrónomos. 
Para más información sobre PRABIA, accede a www.prabia.org o a la página oficial en Facebook en http://bit.ly/2dva988