Estar en el lugar adecuado en el momento
preciso. Esa ha sido la clave del éxito evolutivo de la bacteria Wolbachia que
utiliza como hospedadores a cerca del 40% de las especies de artrópodos y
algunos nematodos. El estudio, en el que participan investigadores del Museo
Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad de Liverpool,
demuestra que esta bacteria intracelular apareció hace al menos 200 millones
de años. A lo largo de este tiempo los diferentes linajes han evolucionado junto
a sus hospedadores actuando unas veces como parásito y otras estableciendo
una relación de simbiosis.
Wolbachia modifica el comportamiento de su hospedador influyendo en su
capacidad reproductiva en su propio beneficio. Sin embargo, a veces Wolbachia
también proporciona ventajas a su hospedador, como por ejemplo una fertilidad
más alta o mejoras en el sistema inmune. Pese a que la secuencia de su
genoma apenas ha variado, ha sido capaz de dispersarse por todo el planeta
desarrollando diferentes estrategias en función de su hospedador.
“Una de las curiosidades de Wolbachia es que la relación con sus
hospedadores varía en cada especie. A veces la bacteria resulta indispensable
para la vida, como ocurre con las chinches, Cimex lectularius, que sin la
bacteria no son capaces de sintetizar la vitamina B y mueren; otras, sin
embargo, actúan como parásitos ocasionándoles un perjucio, es el caso de
numerosas especies de escarabajos, mariposas y moscas”, explica Christoph
Bleidorn, investigador del MNCN. Esta capacidad ha convertido a Wolbachia en
el organismo simbionte de animales que más se ha extendido por todo el
planeta.
En el trabajo han analizado las relaciones de parentesco o filogenia de la
bacteria así como su reloj molecular [han averiguado cuándo se originó] a
través de su presencia en un grupo de abejas del género Nomada. Hay
distintos grupos de Wolbachia cuya diferenciación coincidió con el momento de
la gran dispersión de especies que se produjo al final del Triásico (hace unos
200 millones de años) lo que le permitió diseminarse por todo el globo con
ayuda de sus hospedadores mayoritarios, los artrópodos, grupo enormemente
diversificado.
Además, los análisis de las secuencias genómicas completas de Wolbachia
muestran una evolución extremadamente lenta. “Es sorprendente lo despacio
que evoluciona su genoma frente a la alta adaptabilidad y el éxito evolutivo de
este grupo. Es posible que estas bacterias sean capaces de importar nuevos
genes en sus genomas, lo que puede ser ventajoso para establecer una
simbiosis con sus huéspedes”, explica Bleidorn.
El uso de Wolbachia contra el zica o el dengue
El trabajo proporciona valiosa información de la evolución y organización
genómica de Wolbachia y tiene importantes aplicaciones. Wolbachia podría
actuar como aliado en la lucha contra enfermedades como el dengue o el zica.
Al manipular el comportamiento de su hospedador, esta bacteria es capaz de
protegerle de posibles infecciones víricas. Ambas capacidades convierten a
Wolbachia en idónea para librar a una población de hospedadores no infectada
(por ejemplo de mosquitos) de virus como el zica, dengue o la fiebre amarilla.
Ya se han desarrollado algunas estrategias para controlar poblaciones de
mosquitos. En Australia se han hecho experimentos con resultados muy
prometedores para evitar la dispersión y contagio de estos virus entre la
población humana.
Fuente: MNCN
Fuente: MNCN

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